H. Cd. Chihuahua.-Durante la década de los 90, Luis Miguel apostó por una propiedad de grandes dimensiones en Acapulco, Guerrero, al adquirir un terreno de aproximadamente 36 mil metros cuadrados. El cantante convirtió ese espacio en una residencia que reflejaba el lujo y la exclusividad que rodeaban su vida en aquella época, con una ubicación privilegiada frente al mar y características que la distinguían de cualquier vivienda convencional.
La mansión destacaba por contar con amenidades poco comunes, entre ellas una discoteca privada, un lago artificial y acceso directo al mar. Estos espacios permitían al artista disfrutar de reuniones y momentos de descanso con una privacidad excepcional, lejos de la atención pública. La propiedad se convirtió en uno de los lugares más llamativos asociados con el intérprete, cuya carrera alcanzaba una etapa de gran popularidad y éxito internacional.
Con el paso de los años, la residencia de Acapulco continuó despertando curiosidad entre sus seguidores, tanto por sus dimensiones como por los detalles de su diseño. Más allá de ser una vivienda, la mansión representó una muestra del estilo de vida que rodeaba a Luis Miguel durante uno de los periodos más destacados de su trayectoria artística, y sigue siendo recordada por sus instalaciones exclusivas y su privilegiada conexión con el océano.(En Blanco y Negro)





