CDMX.- El Gobierno Federal parece dispuesto a compartir algo más que el orgullo de fabricar un automóvil eléctrico mexicano: ahora también quiere compartir la cuenta. El proyecto Olinia, presentado como una apuesta nacional por la movilidad eléctrica, abrió una convocatoria para atraer inversionistas y reunir 950 millones de pesos para constituir la empresa, instalar plantas y comenzar la producción en serie. El pequeño detalle es que la inversión mínima por participante es de 200 millones de pesos, una cantidad que no cualquiera guarda en la guantera. Así que, después de los anuncios y las promesas, toca buscar empresarios dispuestos a poner el dinero para que el carrito pase de los prototipos a las calles. Porque una cosa es presumir la innovación mexicana y otra conseguir quién pague la factura.
Y si algún empresario anda tentado a sacar la chequera, puede echar un vistazo a los otros megaproyectos federales antes de decidirse: el Tren Maya, el Tren Interoceánico, la refinería de Dos Bocas y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, todos con cuestionamientos públicos sobre costos, operación o resultados. El Interoceánico, además, quedó marcado por el descarrilamiento ocurrido en diciembre de 2025. Desde luego, cada obra tiene sus propias características y eso no significa que Olinia vaya a repetir la misma historia; pero la sorna se escribe sola cuando el Gobierno busca socios privados para financiar una de sus grandes apuestas. El objetivo es ofrecer vehículos desde 150 mil pesos y arrancar las ventas en el verano de 2027. Por ahora, el carrito tiene planes para acelerar, pero necesita que aparezcan inversionistas con el tanque lleno… y la cartera todavía más llena. (En Blanco y Negro)





