- Madera, donde el miedo pasa lista
- El IMSS receta otros 120 días
- Agua por encargo y paciencia por tubería
- La revocación fue revocada
- Catrinas con agua pendiente
- Que la siguiente lluvia los encuentre trabajando
MADERA, DONDE EL MIEDO PASA LISTA
En Madera, los disparos volvieron a meterse al salón de clases sin pedir permiso, mientras los alumnos tuvieron que salir para ponerse a salvo, una manera brutal de recordar que en ciertas regiones de Chihuahua el calendario escolar depende menos de Educación que de quienes andan armados.
Los reportes de suspensión de clases y cierres preventivos deberían quitarles el sueño a quienes presumen control territorial desde una oficina con estacionamiento vigilado, porque una cosa es colorear un mapa durante la reunión de seguridad y otra conseguir que una madre envíe a sus hijos a la escuela sin encomendarse a todos los santos.
No hace falta aventurarse a repartir nombres de grupos criminales ni inventar balances para entender la gravedad del asunto; basta mirar a una comunidad que modifica su vida por las detonaciones, porque cuando el miedo decide a qué hora se abre un negocio, alguien más está ejerciendo el gobierno de hecho.
A las autoridades estatales y federales les corresponde explicar qué ocurrió, cómo van a proteger a la población y en qué condiciones pueden reanudarse las actividades, pues eso de pedir tranquilidad sin ofrecer seguridad es como recomendarle paciencia al que tiene la casa ardiendo.
EL IMSS RECETA OTROS 120 DÍAS
El Seguro Social anunció doce acciones para ejecutarse en 120 días, con una inversión nacional de 11 mil 745 millones de pesos, una cifra de esas que luce espléndida en pantalla y que el derechohabiente traduce a una pregunta bastante menos elegante y mucho más práctica: ¿cuándo me toca?
Contratar especialistas, renovar equipo y reducir el rezago quirúrgico son compromisos necesarios, aunque tampoco habría que organizar una ceremonia para celebrar que un hospital tenga médicos y herramientas, porque anunciar como conquista lo que debería ser cotidiano ya se volvió una especialidad de la administración pública mexicana.
En Juárez, donde la economía industrial exige puntualidad hasta para respirar, enfermarse puede convertir al trabajador en peregrino entre consultas, permisos y trámites, y la familia termina poniendo tiempo y dinero donde el sistema debería poner capacidad, porque el patrón no espera y el padecimiento tampoco.
Lo que necesitamos conocer es cuánto llegará a Chihuahua y, sobre todo, cuándo, qué hospitales recibirán especialistas y con qué resultados se evaluará el programa, ya que del anuncio al quirófano suele haber más distancia que de Juárez a la capital del país, y prometer no empobrece, cumplir es lo que cuesta.
AGUA POR ENCARGO Y PACIENCIA POR TUBERÍA
En Chihuahua capital se viene anunciando una suspensión de agua que, según la información más reciente, alcanzará 244 colonias y zonas de influencia entre el 30 de octubre y el 2 de noviembre, así que numerosas familias tendrán que incorporar cubetas y recipientes a los preparativos del fin de semana.
Modernizar tuberías es indispensable; nadie sensato pide que la infraestructura se repare mediante buenos deseos, pero una obra necesaria tampoco expide un salvoconducto para comunicar a medias, cambiar versiones o dejar a los usuarios adivinando cuándo deben llenar el tinaco.
Las diferencias publicadas sobre el alcance y la duración del corte obligan a la JMAS a ofrecer información inequívoca por colonia, porque no todos tienen capacidad de almacenamiento ni pueden resolver varios días de necesidades con dos tambos y una sonrisa, como si la precariedad fuera un ejercicio de creatividad doméstica.
El organismo debe explicar horarios, recuperación del servicio y alternativas para quienes no pueden guardar suficiente agua, porque gobernar también consiste en prever la vida de quienes no tienen cisterna, y al que carga la cubeta poco le consuela que la presentación técnica haya quedado preciosa.
LA REVOCACIÓN FUE REVOCADA
El procedimiento de revocación de mandato en Juárez perdió su autorización de inicio después de que el Tribunal Estatal Electoral considerara inviable continuarlo por los plazos y las restricciones legales, mientras el IEE quedó encargado de ejecutar la sentencia y detener la captación de nuevos apoyos.
Conviene decirlo sin echarle porras a ninguna tribuna: la resolución no es un certificado de buen gobierno ni una condena contra quienes promovieron el mecanismo; es una determinación sobre su viabilidad jurídica, aunque nunca faltará quien quiera vender una cuestión de calendario como victoria por aclamación popular.
Lo que sí merece explicación es cómo un instrumento de participación llegó a recibir autorización para después quedar sin camino legal hacia su finalidad, porque al ciudadano se le pide organizarse, participar y confiar, y luego resulta que la puerta tenía horario de oficina y el reloj estaba descompuesto.
Las autoridades electorales deben explicar el recorrido de sus decisiones con la misma claridad con que solicitan credenciales y apoyos, pues una democracia que invita a tocar para después esconder el timbre termina enseñando la peor lección posible: que participar sirve principalmente para perder la tarde.
CATRINAS CON AGUA PENDIENTE
El festival Cempasúchil, anunciado del 28 de octubre al 2 de noviembre en Chihuahua, ofrece actividades gratuitas, exposición de catrinas y una agenda que permite a las familias salir sin que cada rato de convivencia se convierta en una mensualidad, algo que merece espacio entre tanta noticia que trae el ceño fruncido.
Quien vive en esta frontera, sin importar si nació aquí o llegó de fuera, aprende que la cultura tiene una utilidad bastante concreta: reúne a quienes pasan la semana separados por turnos, trayectos y obligaciones, y permite reconocerse como comunidad en una tierra donde demasiadas veces solo nos cuentan como mano de obra.
Eso no significa que los organizadores puedan limitarse a acomodar flores de cempasúchil y esperar la fotografía, porque recibir visitantes exige accesos seguros, limpieza, información y coordinación, especialmente cuando en la misma capital se anuncia un corte de agua que coincidirá con parte de las celebraciones.
Que haya fiesta y que se disfrute, pero que el entusiasmo del templete no se trague la obligación de prestar servicios, porque los muertos tendrán mucha paciencia, pero los vivos necesitan baños, agua y una manera decente de volver a casa.
QUE LA SIGUIENTE LLUVIA LOS ENCUENTRE TRABAJANDO
El pronóstico regional anticipa un aumento considerable de lluvias desde el jueves 29, con posibilidad de inundaciones en determinados sectores, y después de las afectaciones recientes sería una irresponsabilidad monumental recibir esa advertencia con la vieja costumbre de mirar al cielo y esperar que el problema caiga en otra colonia.
El municipio debe revisar desagües, pasos a desnivel, arroyos y puntos de cierre preventivo; el estado debe disponer apoyo operativo, revisión de diques y presones, así como coordinación carretera; y la Federación debe asegurar que sus capacidades de auxilio puedan activarse con oportunidad, porque el agua no revisa organigramas antes de entrar a una vivienda.
La comunidad necesita avisos comprensibles, frecuentes y localizados, con rutas afectadas, refugios disponibles y teléfonos que alguien conteste, difundidos también por medios que alcancen a quienes no viven pendientes de las redes oficiales, pues informar después del desbordamiento es levantar acta de la propia tardanza.
A los tres niveles de gobierno les toca actuar desde ahora y explicar públicamente qué precauciones están tomando, sin esperar a que una familia aparezca sobre el techo para descubrir la urgencia, porque sobre aviso no hay engaño y, con el antecedente encima, tampoco habrá excusa que alcance.





