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Ciudad Juárez, Chih. México
2 de noviembre 2026
12:11 am

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

LA FRONTERA PAGA LAS FACTURAS MIENTRAS LOS GOBIERNOS SE DISPUTAN LOS APLAUSOS

  1. Washington mueve las fichas, Juárez pone los muertos… de hambre
  2. La maquila no come discursos ni paga nóminas con aplausos
  3. La violencia familiar, una tragedia que no cabe en la propaganda
  4. Con los niños no se juega, aunque algunos jueguen a gobernar
  5. El presupuesto, esa piñata que todos quieren romper

1. WASHINGTON MUEVE LAS FICHAS, JUÁREZ PONE LOS MUERTOS… DE HAMBRE

A los políticos mexicanos les encanta hablar de soberanía nacional, especialmente cuando tienen enfrente un micrófono y detrás una bandera monumental, pero basta que Washington anuncie una nueva medida migratoria, comercial o de seguridad para que a Ciudad Juárez le empiecen a temblar las piernas, porque aquí las decisiones del vecino país no son asuntos de diplomacia para presumir en las conferencias; son empleos, inversiones, exportaciones y familias enteras que dependen de una frontera funcionando sin sobresaltos.

Lo verdaderamente preocupante es que seguimos sin una política fronteriza suficientemente diferenciada, mientras en el centro del país se discuten las relaciones con Estados Unidos como si todos los mexicanos vivieran de las mismas actividades económicas. Aquí tenemos una ciudad industrial cuyo funcionamiento depende de cadenas productivas binacionales y de una infraestructura aduanera que puede convertirse en cuello de botella con cualquier endurecimiento de las revisiones.

Y por si fuera poco, la discusión estadounidense sobre migración y seguridad suele terminar mezclando delincuencia, comercio y control territorial en un mismo costal, mientras nuestras autoridades responden con esa combinación de indignación patriótica y optimismo burocrático que sirve para llenar discursos, pero no necesariamente para resolver problemas, como si a los transportistas les bastara escuchar que la soberanía está intacta para recuperar las horas perdidas en los cruces.

La realidad es que Ciudad Juárez necesita representantes gubernamentales y empresariales capaces de defender sus intereses económicos en las mesas donde se toman las decisiones, no personajes que descubren la importancia de la frontera cuando se acercan las elecciones, porque de tanto esperar que otros resuelvan nuestros problemas, terminaremos comprobando que el que vive de esperanzas se muere de hambre.

2. LA MAQUILA NO COME DISCURSOS NI PAGA NÓMINAS CON APLAUSOS

Mientras algunos funcionarios federales continúan vendiendo la transformación económica como si hubieran descubierto el hilo negro, en Ciudad Juárez los industriales hacen cuentas bastante menos románticas: cuánto cuesta producir, cuánto tarda en cruzar una mercancía, qué condiciones exige el cliente estadounidense y qué tan seguro resulta comprometer millones de dólares en una región donde las reglas comerciales pueden cambiar.

La revisión del T-MEC coloca nuevamente sobre la mesa asuntos fundamentales para Chihuahua, desde las reglas de origen hasta los aranceles y las condiciones de competencia, porque cualquier modificación significativa puede repercutir en la industria automotriz, electrónica y de manufactura avanzada, sectores que sostienen una parte importante de nuestra economía y que no pueden administrarse con ocurrencias políticas.

Por eso resulta indispensable preguntar qué están haciendo nuestros diputados federales, senadores y funcionarios económicos para defender los intereses de la industria fronteriza, porque una cosa es aparecer sonrientes en una fotografía junto a un secretario de Estado y otra muy diferente conseguir condiciones que protejan inversiones, fortalezcan proveedores regionales y generen empleos mejor remunerados.

Aquí nadie está pidiendo privilegios, solamente condiciones para competir: infraestructura suficiente, energía confiable, seguridad jurídica y decisiones públicas que comprendan cómo funciona una economía exportadora, porque mientras los políticos reparten discursos como volantes de campaña, las empresas toman decisiones con calculadora en mano y el capital, cuando encuentra demasiados obstáculos, simplemente busca otro domicilio.

3. LA VIOLENCIA FAMILIAR, UNA TRAGEDIA QUE NO CABE EN LA PROPAGANDA

Casi cinco mil delitos de violencia familiar registrados durante los primeros nueve meses de este año en Ciudad Juárez deberían bastar para sacudir la conciencia de cualquier gobierno, pero parece que algunas tragedias solamente merecen atención cuando pueden convertirse en una fotografía institucional, una conferencia de prensa o una campaña publicitaria con colores cuidadosamente seleccionados.

Los 4 mil 980 delitos y las 5 mil 375 víctimas reportadas entre enero y septiembre representan mucho más que estadísticas. Detrás de esas cifras existen mujeres agredidas, menores expuestos a la violencia y familias que enfrentan situaciones que frecuentemente permanecen ocultas hasta que alguien reúne el valor suficiente para denunciar.

Lo grave es que la discusión pública suele concentrarse en cuántas llamadas reciben las instituciones o cuántas personas atendieron sus programas, cuando lo verdaderamente importante sería conocer cuántas víctimas consiguieron protección efectiva, cuántos agresores enfrentaron consecuencias legales y cuántos casos pudieron evitarse mediante intervenciones oportunas.

Porque si después de tantos programas, campañas y presupuestos seguimos sin conocer con claridad sus resultados, entonces alguien debería explicar si estamos construyendo una política pública capaz de reducir la violencia o simplemente una maquinaria administrativa especializada en contabilizar desgracias, que para hacer estadísticas sobran escritorios y para resolver problemas siempre faltan recursos.

4. CON LOS NIÑOS NO SE JUEGA, AUNQUE ALGUNOS JUEGUEN A GOBERNAR

Las denuncias por presuntos abusos sexuales contra menores en la guardería CREA III constituyen uno de esos asuntos donde la sociedad tiene derecho a exigir respuestas inmediatas, investigaciones profesionales y mecanismos de protección eficaces, sin convertir las acusaciones en condenas anticipadas ni exponer públicamente a las víctimas.

La existencia de dos carpetas de investigación obliga a examinar no solamente las conductas denunciadas, cuya responsabilidad deberá determinar la autoridad competente, sino también las condiciones de supervisión de las estancias infantiles, los protocolos de prevención y la coordinación entre las instituciones que deben intervenir cuando aparece una denuncia de semejante gravedad.

Si existen recursos públicos destinados al funcionamiento de estos establecimientos, también deben existir controles claros sobre su operación, porque el dinero gubernamental no puede limitarse a financiar servicios sin mecanismos verificables de vigilancia, capacitación y protección de quienes todavía no tienen la edad suficiente para defenderse por sí mismos.

Aquí no necesitamos funcionarios compitiendo para ver quién aparece más indignado frente a las cámaras; necesitamos que la Fiscalía investigue con rigor, que las autoridades de supervisión actúen conforme a sus atribuciones y que las familias reciban información oportuna, porque cuando está de por medio la integridad de un niño, las excusas burocráticas valen menos que un billete de tres pesos.

5. EL PRESUPUESTO, ESA PIÑATA QUE TODOS QUIEREN ROMPER

Ya comenzó la temporada en que los políticos descubren nuevamente las necesidades de Ciudad Juárez, coincidiendo milagrosamente con la discusión del presupuesto para 2027, cuando aparecen promesas de infraestructura, seguridad, servicios públicos y atención social, como si los problemas de la ciudad hubieran surgido apenas ayer y no llevaran años esperando soluciones.

Las inundaciones recientes dejaron al descubierto la necesidad de revisar las inversiones en infraestructura pluvial, mantenimiento urbano y planeación territorial, mientras las cifras de violencia familiar y las denuncias relacionadas con menores recuerdan que las prioridades presupuestales también deben contemplar prevención, atención especializada y fortalecimiento institucional.

El problema comienza cuando las partidas se discuten como si fueran premios políticos y no recursos públicos sujetos a evaluación, porque cada diputado quiere presumir lo que consiguió, cada funcionario quiere anunciar su obra y cada partido busca colgarse la medalla, aunque después resulte complicado encontrar indicadores que demuestren los beneficios reales para la población.

Así que antes de celebrar millones anunciados, convendría preguntar cuánto llegará efectivamente a Juárez, en qué proyectos se invertirá, cuáles tendrán estudios técnicos y cómo se fiscalizarán sus resultados, porque los ciudadanos ya conocen demasiado bien ese viejo truco de presentar presupuestos millonarios mientras las calles siguen inundándose y los servicios públicos continúan esperando el milagro.

Y todavía falta ver quién pretende vendernos todo eso como una generosa concesión gubernamental, cuando en realidad se trata de dinero de los contribuyentes, porque en la política mexicana, hasta para devolverle al pueblo una parte de lo que paga, hay funcionarios que esperan aplausos, flores y, de ser posible, una estatua.

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