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Ciudad Juárez, Chih. México
25 de marzo 2026
4:15 pm

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

Como lluvia en el desierto: Proponen creación de Museo del Agua en el Parque Central

Ciudad Juárez.- En una de las ciudades más secas del país, un grupo de especialistas, promotores culturales y ciudadanos comprometidos plantea la creación del primer Museo del Agua, que llevará por nombre Agua en el Desierto, un espacio que no solo busca instruir, sino transformar la relación de la comunidad con el recurso más vital de todos. El proyecto —concebido y promovido por el activista Hans Rosenfeld— apunta a instalarse en el Parque Central, con un diseño interactivo, científico y recreativo.

El museo nace como respuesta directa al estrés hídrico que enfrenta la región fronteriza y se propone como una estrategia de educación ambiental de largo alcance. No será un espacio contemplativo, sino un lugar dinámico, pensado para tocar, experimentar y entender: desde el ciclo hidrológico, el funcionamiento de los mantos acuíferos, hasta las conexiones entre crisis climática y uso urbano del agua. “Queremos que sea un museo vivo”, ha dicho Rosenfeld, “una herramienta para pensar el agua desde lo cultural y lo científico”.

Un recorrido desde la prehistoria hasta la sequía actual

El contenido proyectado para el museo Agua en el Desierto parte desde lo histórico: la vida en la frontera en la Edad de Piedra, la llegada de los primeros pueblos a la región, el surgimiento de sistemas de agua potable, y el impacto de la industria sobre los recursos naturales. También se contempla la exploración de episodios poco contados, como la extinción de especies locales asociada al mal uso del agua y la contaminación generada desde hace más de un siglo.

Cada sala será interactiva y multisensorial, con herramientas digitales, instalaciones artísticas, realidad aumentada y actividades de laboratorio. Además, habrá espacios para niños, jóvenes y adultos, con talleres comunitarios enfocados en prácticas de ahorro, captación pluvial, reciclaje de agua gris y conocimiento de fuentes hídricas locales.

Artes conceptuales de figuras holográficas de criaturas voladoras prehistóricas como parte de la experiencia interactiva del proyecto

Más que museo: foro, escuela y comunidad

El Museo Agua en el Desierto no sólo busca ser un sitio de visita escolar. La propuesta incluye convertirlo en centro de divulgación científica, foro ciudadano y laboratorio de políticas públicas, donde especialistas, estudiantes, artistas y defensores ambientales puedan dialogar y experimentar nuevas estrategias de conservación. Se contempla incluso que sea sede de congresos y simposios relacionados con sostenibilidad, recursos naturales y derecho humano al agua.

Al integrarse al Parque Central, el proyecto busca aprovechar la ubicación, simbolismo y accesibilidad del espacio público, generando un nuevo nodo urbano de interacción familiar y educativa. Desde este punto, el museo proyecta irradiar campañas itinerantes y talleres hacia las escuelas y comunidades periféricas.

Cifras que fluyen: viabilidad económica

El estudio de factibilidad elaborado para el proyecto propone varios escenarios financieros a cinco años, con resultados que apuntan a viabilidad operativa incluso con baja afluencia. En un escenario base con el 40 % de capacidad, el museo generaría ingresos por 101.3 millones de pesos, con saldo positivo al cubrir sus costos. A un 60 % de ocupación, los ingresos subirían a 152.2 millones, con una utilidad acumulada de más de 53 millones de pesos.

Si el aforo llegara al 80 %, se estima una utilidad superior a los 104 millones, y operando al 100 % de capacidad, el museo podría alcanzar ingresos por 254 millones de pesos, con una utilidad neta superior a 155 millones. Este modelo permitiría no solo autosustento, sino reinversión constante en mantenimiento y programas educativos, garantizando su sustentabilidad.

Urgencia de educar frente a la crisis hídrica

La propuesta de crear el museo Agua en el Desierto llega en un contexto crítico. El norte del país enfrenta sobreexplotación de acuíferos, alta demanda urbana e industrial, y una cultura de consumo que no siempre reconoce la escasez. En Juárez, más del 90 % del agua proviene del subsuelo, y la tasa de recarga no alcanza los niveles de extracción.

Por ello, Rosenfeld insiste en que el museo debe convertirse en un símbolo y motor de cambio; permitiendo que la ciudadanía entienda qué tan profundo es el problema, pero también que difunda la idea de que hay soluciones al alcance., como una forma de sembrar esperanza, con ciencia y cultura.

Para conocer más sobre este proyecto revisa nuestra entrevista con Hans Rosenfeld, el hombre detrás de esta propuesta para la frontera. También puedes consultar directamente el estudio de factibilidad adjunto en esta nota.

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