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Ciudad Juárez, Chih. México
24 de marzo 2026
3:06 pm

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

UACJ: Cuidado con despertar a los jóvenes con la indiferencia

La historia tiene una constante que quienes gobiernan o administran suelen olvidar: no hay fuerza social más disruptiva que la juventud decepcionada. Los jóvenes no se conforman con protocolos ni discursos; exigen resultados inmediatos porque entienden que el futuro —su futuro— no puede esperar. Así que cuidado con despertar al gigante joven, porque una vez ya movilizados, ya nada los detiene.

En la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) hoy resuena un reclamo que debería encender todas las alarmas: transporte gratuito y condiciones dignas para estudiar. No es capricho: Juárez es una ciudad donde el 60% de los jóvenes dependen de transporte público ineficiente, según el INEGI, y la UACJ, con 30,000 alumnos, es el epicentro de su futuro. No es un lujo, es una necesidad evidente en una ciudad donde moverse cuesta caro y muchas familias apenas alcanzan para sostener a sus hijos en la universidad. Pero más allá de la demanda específica, el mensaje es más profundo: “La UACJ no escucha”. Ese cartel, sostenido por una estudiante, sintetiza la fractura entre la institución y sus alumnos.

El problema no es sólo presupuestal, sino de visión. Cuando el rector Daniel Constandse Cortez lidera una rectoría que decide ignorar a sus estudiantes, no sólo se arriesga a perder legitimidad; despierta una fuerza que puede desbordarla. Porque los jóvenes, cuando deciden organizarse, son capaces de cambiar rumbos, líderes y hasta sistemas enteros. La historia política de México y del mundo tiene pruebas suficientes.

Hoy, los alumnos de la UACJ no están pidiendo privilegios. Están reclamando justicia en un entorno desigual, donde estudiar ya implica enormes sacrificios. ¿De verdad no hay forma de atenderlos con seriedad, con empatía, con soluciones creativas? ¿Es tan complejo establecer un diálogo real en lugar de maquillar mesas de trabajo que no llevan a nada? Tienen solicitando la reactivación del Indio Bus desde que terminó la pandemia, 5 años ya… ¿o al menos la intención de negociar con gobierno del estado para ampliar los horarios de servicio de los autobuses urbanos?.

El riesgo de seguir con oídos sordos es claro: cuando el estudiante se siente abandonado, deja de ser pasivo. Se convierte en actor político, en organizador social, en crítico de un sistema que lo excluye. Y esa fuerza, una vez que despierta, no hay rectoría que la contenga.

La UACJ tiene dos caminos: seguir encerrada en la arrogancia burocrática o abrirse a un diálogo genuino, a atender las necesidades con transparencia y voluntad real de cambio. No hacerlo no sólo es un error estratégico, es un suicidio institucional, y en Juárez no podemos permitirnos eso con nuestra máxima casa de estudios.

Si la UACJ y el gobienro del estado no atienden de inmediato, podrían “despertar” a una generación que no solo exige autobuses, sino cambios profundos: mejor educación, empleos dignos y un gobierno que no los trate como extras. La paciencia se colma, y cuando explota, los líderes caen. ¡No subestimen a estos chavos, que podrían ser los que cambien el rumbo de esta frontera!

Exigimos que la universidad escuche, que el municipio actúe y que el estado invierta en ellos antes de que el descontento despierte un cambio imbatible. Basta de sordera que colma la paciencia. En esta frontera, donde los chavos ya luchan contra la violencia y la pobreza, merecen transporte digno y una voz real. ¡Atención inmediata, o prepárense para el despertar! Porque cuando los jóvenes despiertan, no hay poder que pueda dormirlos otra vez.

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