La Organización Mundial de la Salud declaró una emergencia de salud pública de importancia internacional debido al brote del virus Bundibugyo, una cepa del ébola detectada en la República Democrática del Congo y Uganda. Aunque el organismo aclaró que todavía no se considera una emergencia pandémica, advirtió sobre el alto riesgo de propagación hacia países vecinos.
De acuerdo con autoridades sanitarias africanas, el brote ha dejado al menos 65 muertos y cientos de casos sospechosos. En Congo se han confirmado ocho contagios y más de 240 casos bajo investigación, mientras que en Uganda se detectaron dos personas infectadas provenientes del país vecino, una de las cuales falleció. Actualmente no existen vacunas ni tratamientos autorizados contra esta variante del ébola.
Ante la situación, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África convocaron una reunión urgente con autoridades de Congo, Uganda y Sudán del Sur para coordinar acciones de contención. Entre las medidas previstas se encuentran reforzar la vigilancia epidemiológica, mejorar el control sanitario en fronteras, fortalecer los laboratorios y aplicar protocolos de prevención, comunicación de riesgos y entierros seguros para evitar una mayor expansión del virus.




