China marcó un importante avance en su programa espacial tras realizar con éxito el lanzamiento del cohete Long March 10B y recuperar su propulsor mediante un innovador sistema de captura con una enorme red instalada sobre una plataforma marítima. La maniobra convierte al país en uno de los pocos capaces de reutilizar este tipo de tecnología, un logro que hasta ahora había sido liderado principalmente por SpaceX.
El Long March 10B despegó desde el puerto espacial de Hainan y, después de colocar un satélite en órbita, su primera etapa regresó de forma controlada hasta ser atrapada por el sistema de recuperación en el mar. A diferencia del método de aterrizaje vertical utilizado por otras compañías, China apuesta por un mecanismo con ganchos y una red que busca simplificar el diseño del cohete, reducir su peso y abaratar los costos de futuras misiones.
Este éxito representa un paso clave para las ambiciones espaciales del gigante asiático, que busca desarrollar cohetes reutilizables para incrementar la frecuencia de sus lanzamientos, fortalecer su programa de satélites y avanzar hacia sus futuras misiones tripuladas a la Luna previstas para antes de 2030. Las autoridades chinas incluso adelantaron que planean reutilizar el mismo propulsor en otro lanzamiento antes de que termine el año.




