H. Cd. Chihuahua.- La cuarta temporada de “Monstruo: La historia de Lizzie Borden” retoma uno de los casos más conocidos de Estados Unidos y mezcla hechos históricos con elementos creados para la ficción. La historia se remonta a 1892, cuando Andrew y Abby Borden fueron encontrados sin vida en su vivienda de Fall River, Massachusetts. Lizzie Borden, hija de Andrew, fue señalada como la principal sospechosa y posteriormente enfrentó un juicio que generó gran atención pública.
Aunque la producción presenta distintas relaciones y situaciones alrededor de Lizzie, varios de esos elementos no cuentan con respaldo histórico. Por ejemplo, no existen pruebas de que Lizzie y Bridget “Maggie” Sullivan, la empleada de la familia, fueran pareja o cómplices. La serie también modifica la cronología relacionada con la actriz Nance O’Neil, cuyo vínculo con Lizzie comenzó años después del juicio. De esta manera, la producción utiliza licencias narrativas para construir una historia más dramática a partir de un caso real.
Uno de los hechos que sí está documentado es que Lizzie fue acusada y llevada a juicio en 1893, pero el jurado la declaró no culpable después de considerar las pruebas presentadas por la fiscalía. Nunca se estableció judicialmente quién fue responsable de las muertes de Andrew y Abby Borden, por lo que el caso continúa rodeado de interrogantes más de un siglo después. La serie de Netflix, protagonizada por Ella Beatty, retoma precisamente ese misterio y lo combina con una interpretación dramática de los acontecimientos.(En Blanco y Negro)




