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4 de noviembre 2026
1:29 pm

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

Elecciones USA y los “No sabo Kids”

José Eduardo Borunda Escobedo.

Los movimientos sociales nacen con una causa, responden a una necesidad tangible y son producto del momento histórico. El movimiento del 68 en México fue una expresión propiciada desde altas esferas del poder político que buscaba apoderarse de las decisiones del país, usaron a estudiantes, sindicatos y otros actores para desestabilizar al país.

Los ninis, como expresión de los jóvenes entre 15 y 29 años que no estudiaban y no trabajaban ocuparon el análisis sociopolítico e impulsaron políticas públicas para atender un problema de educación y de falta de oportunidades para ingresar al sector productivo en décadas pasadas. Los estudios arrojaron que los menores de edad de esta categoría eran más propensos a ingresar a las cárceles y tribunales para menores.

En Estados Unidos, las políticas públicas y el discurso del presidente Donald Trump alentó a que los jóvenes salieran a las calles a manifestar su poder en las urnas, principalmente a través de las agrupaciones estudiantiles hispanas, caracterizadas por su voto en respuesta al acoso que han tenido sus padres. Las comunidades juveniles afroamericanas también salieron en respuesta a los señalamientos en contra de las personas de color y también por el acoso que han sufrido por la supremacía blanca en el poder.

Los “No sabo Kids”, son chavos nacidos en Estados Unidos, donde el dominio del idioma español los hizo acreedores al mote. Son hijos de migrantes, hablan inglés, pronuncian mal las frases mexicanas y su vocabulario es pobre, producto de una educación no bilingüe que existe en la mayoría de las escuelas. Ellos han sufrido las indolencias por la separación de familias, cobraron una factura a un precio muy alto.

Hablan el “Spanglish”, sus padres en su mayoría no pueden salir a votar porque no han sido naturalizados o porque su estatus migratorio se los impide. Sólo los ciudadanos americanos pueden votar en sus propias elecciones, así que esta comunidad se convierte en los portadores de un derecho que ejercen para poner un alto a las políticas migratorias, concurren a las urnas con un mensaje de integración familiar.

Las redes sociales mostraron largas filas de votantes que salieron de universidades para ir a votar de manera anticipada. Históricamente, los hispanos no habían salido a votar, hoy, la historia parece cambiar, los jóvenes, hijos de inmigrantes nacidos allá, han salido a las urnas. ¿Qué se podía esperar? Lo que se observa es que el poder de ese león dormido fue inquietado por los discursos de odio y rechazo a su comunidad y a sus familias.

Estos “niños” salieron a votar por sus padres, ese es el mensaje. Los resultados son obvios, un desencanto de los simpatizantes republicanos, una elección competida que fue definida por una aplastante aplanadora de electores que dieron su voto a los demócratas para castigar a la Casa Blanca de Donald Trump.

El conflicto armado en medio oriente, una canasta básica que impide comprar los alimentos por su alto costo, el precio de las gasolinas, una inflación acumulada que ha aumentado el costo de la vivienda y una serie de errores de la Casa Blanca se conjugaron en una tormenta perfecta para derrotar a los candidatos del presidente. Aunque el nombre de Donald Trump no estuvo impreso en la boleta, estuvo en el imaginario colectivo de los votantes y propiciaron la peor derrota en la historia de los Estados Unidos. Esto quedará en los anales bajo el registro de una elección de medio término donde los ciudadanos le dijeron en voz alta NO a la política migratoria, a la política comercial, a la política armamentista, a la política de odio y racismo que han caracterizado a esta administración en Estados Unidos.

En conclusión, la aplanadora demócrata ha sido beneficiada por el voto de castigo en contra el mal gobierno. No es un cheque en blanco, pero ha dado una lección: no se metan con la comunidad, con la familia y menos con el dinero de los contribuyentes. El precio y la lección queda registrado en la historia donde los demócratas han ganado hasta el momento la mayoría en la Cámara de Representantes, la mayoría en la Cámara de Senadores, las gubernaturas en la frontera sur de los Estados Unidos hasta completar 24 triunfos en total de las 35 gubernaturas en juego.

Las elecciones fueron competidas, claro, pero el papel de las juventudes, de los primeros votantes y la movilización que se hizo en el voto temprano desde las instituciones educativas y que tomó por sorpresa las calles en una manifestación activa de participación ciudadana y cívica han dado un triunfo a los candidatos demócratas. Las narrativas de los “No Sabo Kids” como expresión de un movimiento social son dignos de los estudios sociales y del comportamiento electoral para los investigadores y analistas políticos.

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