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Ciudad Juárez, Chih. México
10 de junio 2026
8:33 am

Dirección: Héctor Javier Mendoza Zubiate

EL AFTER DE COAHUILA

En un duelo de declaraciones se ha convertido el triunfo del PRI en Coahuila. Las posturas se han dejado sentir a lo ancho y a lo largo del país. Se trata del reflejo de una elección preliminar a la de 2027; se quiere ver como un análisis de lo que en el futuro podría pasar.

Las lecturas están un tanto exageradas, pero se acierta en algunos aspectos por los comentócratas. Que se le puede ganar a Morena es un hecho que ya había sucedido anteriormente en las elecciones para alcaldes en CDMX, en 2021. Así que el caso de Coahuila no es el único.

Lo que sucede es que la elección presidencial de 2024 dejó seriamente dañada la percepción de triunfo y pareciera que Morena siempre estaría resultando con el carro completo. Ahora, la realidad del norte se vio como un ejemplo de lo que un partido ahora minoritario en el país, como es el caso del PRI, puede y logró hacer: barrer a Morena de regiones que ya tenía ganadas el oficialismo en Coahuila, como Múzquiz, Sabinas, Piedras Negras, Acuña y la parte sur de la ciudad de Torreón.

La relevancia está en la labor de un gobernador que refrendó el triunfo de su partido con trabajo y estructura.

SOBERBIA DE GANADOR

El dirigente nacional del PRI, Alito Moreno, a grito pelón y con su acostumbrada pose de envalentonado, seguramente pensando que la condición de Coahuila la tiene su partido en los 17 estados donde habrá elecciones, se lanzó diciendo que ellos no irán en alianzas, ya que tienen cuadros suficientes para contender en los 300 distritos y en las gubernaturas.

Anda sobrestimado el don Alito con ese triunfo del domingo, pero la realidad es pura y dura: la confianza del pueblo se perdió en la política del otrora partidazo, así que no parece haber muchos arriesgados a entrarle, aunque Alito piense lo contrario.

SOBERBIA DE PERDEDORES

Allá en el PAN también hace aire. Después de haber alcanzado solamente el 2.2% de los votos totales en Coahuila y de estar en la posibilidad de perder el registro en ese estado, a no ser que se aferren a que son un partido nacional, las declaraciones de algunos de sus dirigentes dan de qué pensar.

Hacen bien en estar felices de que el PRI le ganó a Morena, pero también con ese resultado les ganaron a ellos, los panistas.

ESTÁN VIENDO Y NO VEN

Al punto diremos que las palabras de la líder estatal de Chihuahua, Daniela Álvarez, al decir contundentemente que Alito está equivocado cuando supone que deberían ir en alianza para las elecciones de 2027, puntualizando que Coahuila no es Chihuahua, que aquí la militancia del PAN es suficiente para ganar las elecciones y que no le gusta que la reten con ultimátum como el de Alito, a quien dice conocer, le falta un tanto de humildad en sus palabras.

Diríamos que no ha justipreciado las encuestas con números reales o no quiere ver. Está cegada a ver que es muy poca la ventaja sobre Morena en el estado de Chihuahua. Olvida que el PRI aún tiene el voto de muchos municipios que podrían significar de 6 a 7 puntos porcentuales en la ventaja contra Morena en una elección cerrada.

Falta ver si, como está reaccionando Álvarez, reacciona el panismo cupular. Se puede anticipar que lo pensarán dos veces, no por Alito, sino por el pragmatismo que una alianza representa. Error considerar, además, que Chihuahua debe ir como lo digan en CDMX. Las cosas son diferentes.

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